APRENDER A ORAR

Los discípulos le pidieron a Jesús que les enseñara a orar, posiblemente al escucharlo quedaron impactados por la manera en que lo hizo y pidieron su ayuda. Tener en cuenta que los judíos son personas que oran mucho, desde pequeños oran, pero les cautivó la manera de orar de Jesús.

Dice la Biblia que la oración eficaz del justo puede mucho.

Es decir la oración tiene que ser eficaz, y para que una oración sea eficaz tiene que tener una serie de requisitos:

        * Estar dentro de la voluntad del Señor

        * Tener fe de que Dios puede hacerlo

        * Estar en orden en el Señor

        * Y hacerlo en el orden correcto, es decir, oramos al Padre en el nombre de Jesús.

Oramos en el nombre de Jesús porque El es el intermediario, las oraciones son como cheques que necesitan ser firmados para que el banco los pague, aunque el cheque sea de un familiar tuyo tiene que estar firmado para poder ser efectivo.

Así que cuando nuestras oraciones llegan delante de Dios es como si le llegara un cheque, que debe estar firmado para estar completo es decir, orar en el nombre de Jesús. Si no la oración está incompleta, no mal, pero sí incompleta.



En ocasiones Dios contesta inmediatamente y a veces tarda en contestar. Y aunque a veces tarde en contestar no es porque no pueda darnos lo que pedimos ya, sino que en muchas ocasiones es porque aún no estamos preparados para recibirlo o que no es el tiempo de Dios. Pero es aquí donde tenemos que saber esperar en el Señor, porque orar no es manipular el mundo espiritual para que pase lo que yo quiera en el momento que yo quiera.

Orar es renunciar a tu voluntad y querer que sea la voluntad de Dios la que se cumpla.

Para orar lo que necesitamos es un corazón sincero y ser sencillos, Dios se mueve en la sencillez, no necesitamos decir palabras espectaculares, sino palabras que salen del corazón de Dios.

Te animamos a que lleves una vida de oración, sabiendo que el Todopoderoso hará lo que convenga para tu vida.


Dios los bendiga a todos.

ORACION A SOLAS



La oración a solas es importante en la vida de los que buscan a Dios. Y Dios busca personas que estén dispuestas a buscarle no solo en público o acompañados sino también ‘a solas…’. En el sermón del monte Jesús dijo: Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. (Mateo 6:6.)

Esas palabras de Jesús, más que una simple recomendación ó consejo son un importante mandamiento. A veces estamos muy dispuestos a orar en grupo de forma pública y congregacional, no tenemos problemas en orar junto con otro cristiano que nos pida tal cosa, pero la oración a solas se nos hace muy difícil. ?Porqué será? Creo que la oración a solas es la más importante de todas las oraciones que un Cristiano pueda hacer. Los momentos a solas con Dios tienen un gran impacto en la vida del creyente. Existen ciertas cosas que hacen del orar a solas un acto de importancia especial.

Después de estar solo, Jesús subió al monte. Esto es importante en nuestra vida. El monte representa la presencia de Dios. En la carta a los Hebreos se nos dice que los creyentes en Cristo tenemos acceso directo a la presencia de Dios, al monte de Sion en los cielos. “Si no que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial…”( Hebreos 12:2)

Ya la Sion no es terrenal sino celestial. Usted puede “subir al monte” donde quiera que se encuentre. En su tiempo libre de almuerzo, en su cuarto en la noche, en una esquina de su casa en la madrugada o en el patio de su casa. No importa donde usted se encuentre y donde escoja estar a solas con Dios, allí usted podrá “subir al monte de Sion”. El asunto no es donde usted se encuentra sino que ‘suba al monte’, una vez allí… “ore aparte”. 
 
Adrian Rogers.
MEDITACIONES SOBRE LA ORACIÓN (Paul Washer)

LA DICHA DEL PERDÓN

Salmo 32

Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.
Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad,
Y en cuyo espíritu no hay engaño.

Mientras callé, se envejecieron mis huesos
En mi gemir todo el día.
Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano;
Se volvió mi verdor en sequedades de verano. Selah

Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad.
Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová;
Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Selah

Por esto orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado;
Ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas a él.
Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia;
Con cánticos de liberación me rodearás. Selah

Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar;
Sobre ti fijaré mis ojos.
No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento,
Que han de ser sujetados con cabestro y con freno,
Porque si no, no se acercan a ti.

Muchos dolores habrá para el impío;
Mas al que espera en Jehová, le rodea la misericordia.
Alegraos en Jehová y gozaos, justos;
Y cantad con júbilo todos vosotros los rectos de corazón.

David fue el segundo rey de Israel, al que se le atribuye la mayoría de los salmos. Este Salmo 32 está entre los 7 salmos llamados penitentes o penitenciales (de suplica o lamento), aunque también tiene parte de acción de gracias.

Al lado del versículo hay una palabra: masquil, esta palabra denota que este salmo está escrito para traer una enseñanza basada en la propia experiencia.

Algunos comentaristas dicen que este salmo es una continuidad del Salmo 51, que trata también del arrepentimiento, del pecado que tuvo David con Betsabé. (2 Samuel 11-12).

El pecado no es solamente infringir la ley, sino también el rechazo de la voluntad de Dios, el vivir de espaldas a Dios.

Un "pequeño" pecado afecta a toda la vida, como una pequeña porción de levadura leuda toda la masa.

David intentó ocultar su pecado, y acabó mandando a asesinar al esposo de Betsabé. Cuando una persona intenta ocultar un pecado y esto lo conduce a otro y a otro, aunque al final todo sale a la luz y el pecado también.

Todo pecado, aunque haya sido perdonado, tiene sus consecuencia, el hijo que nació de esta relación de un acto pecaminoso murió.

El profeta Natán confrontó a David y éste reconoció su pecado.

Cuando cometemos pecado, se rompe la comunión con Dios y el Espíritu Santo se constrista.

A David no le dolió tanto el castigo por el pecado, como perder la comunión íntima con Dios (Salmo 51:10-12)

Salmo 32:3-5. En este pasaje vemos que David

* En primer lugar reconoció su pecado.

* En segundo lugar le pidió perdón a Dios.

* En tercer lugar aceptó el perdón de Dios.

Entonces en el 32:6 dice "por esto" orará a Tí todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado; ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas a él.

Vemos que aunque viene disciplina Dios tiene misericordia, porque no pospuso su confesión y su arrepentimiento.

Cuando pecamos viene la disciplina de Dios, porque dios quiere que vivamos y no muramos eternamente.

El efecto de la restauración es inmediato: David quier compartir su gozo con otros, que ellos oren también y sean restaurados. En el tiempo en que puedas ser hallado subraya la importancia de responder cuando el Espíritu de Dios redarguye, pues uno qeu rechaza la voz de Dios puede endurecerse hasta el punto cuando ya no le oye más.

Con la disciplina de Dios podemos hacer dos cosas:

* Endurecer el corazón

* Arrepentirnos

Para recuperar la comunión con Dios, no debemos posponer el arrepentimiento y la confesión

Todo lo logró David en oración.

En oración reconoció su pecado, en oración confesó y así fue restaurado.


ORACIÓN DE NEHEMÍAS SOBRE JERUSALÉN (Características)

Palabras de Nehemías hijo de Hacalías. Aconteció en el mes de Quisleu, en el año veinte, estando yo en Susa, capital del reino, que vino Hanani, uno de mis hermanos, con algunos varones de Judá, y les pregunté por los judíos que habían escapado, que habían quedado de la cautividad, y por Jerusalén. Y me dijeron: El remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego.
Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos. Y dije: Te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos; esté ahora atento tu oído y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti día y noche, por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado.
De este pasaje podemos aprender algunas actitudes en cuanto a la oración, actitudes que mostró Nehemías:
1.- Nehemías se sentó y lloró, es decir, se conmovió porque el pueblo estaba mal. De igual manera cuando alguien está mal a nuestro alrededor eso nos tiene que enternecer y mover a orar por ello.
2.- Ayunó- Es importante aflijir la carne para que crezca el espíritu, buscar su presencia y su rostro.
3.- Ensalzar a Dios.- En el versículo podemos ver como no solo oró por la situación, sino que en primer lugar dio la gloria y la alabanza a Dios.
4.- Obediencia.- Si queremos que Dios nos oiga tenemos que obedecerle en todo.
5.- Certeza.- Vemos en el vs. 6 como Nehemías sabe que Dios responde las oraciones sinceras , él sabe que Dios lo está escuchando. Salmo 86:6,7
6.- Persistencia.- Oró día y noche, fue persistente en la oración y luchó por alcanzar la bendición. Esta debe ser nuestra misma forma de orar, de manera persistente.
7.- Humildad.- En el versículo 7 vemos como Nehemías mostró humildad, reconoció su pecado. Igualmente cuando nos acercamos a Dios en oración debemos pedirle perdón por nuestros pecados, por todos ellos y entrar limpios a la presencia de Señor.




Todas estas características que vemos en este pasaje, son imprescindibles para llevar una vida de oración fructifera y eficaz. Podemos aprender de los grandes hombres y mujeres de Dios, de sus ejemplos en la Biblia, de cómo oraban y buscaban a Dios.
Dios los bendiga a todos, y recuerden que Dios escucha las oraciones sinceras de una persona que le busca y le anhela.
LO QUE ESTORBA LA ORACIÓN

Todos al orar, ya sea en nuestro aposento o en el culto de oración, traemos la ilusión de que esos ruegos lleguen a la presencia misma de Dios y sen respondidos.
Todos los hijos de Dios nos aproximamos a Él sabiendo que le hay. Nuestras bocas se llenan de suplicas, anhelos y deseos, y con fe esperamos respuesta de nuestro Dios.

Pero en muchas ocasiones esas oraciones no llegan, ósea llegan hasta el techo del lugar físico en que nos encontramos dialogando con Dios.

Es necesario conocer principios para que nuestra oración toque el corazón de nuestro Padre. lo veremos en esta pequeña reflexión:
La palabra de Dios dice Al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado. Santiago 4:17, este es un estorbo muy serio "No hacer lo bueno" ¿Qué es hacer lo bueno? pues es, ante cualquier situación, por simple que parezca, preguntarnos…
¿Cómo lo haría el Señor en ese caso? inmediatamente obtendremos la respuesta correcta, para saber hacer lo bueno. Dicho se de paso lo bueno casi nunca concordará con la forma como estamos nosotros acostumbrados a hacerlo.

Voy a contarles una anécdota para que puedan comprender lo fácil que resulta hacer lo bueno, pero sin embargo no lo hacemos, y de esta manera caemos en pecado:

Una hermana con su pequeño hijo de dos años se dirige hacia el culto de oración, toma su coche, (las normas de trafico dicen que todo niño debe ir sentado en una silla homologada para su edad) no obstante la hermana pasa por alto esta norma, y sube al pequeño sin la silla correspondiente ¿La mujer del ejemplo conocía las normas, para hacer lo bueno? SI ¿Las cumplió? NO.

¿Qué hizo la mujer? desacató, desobedeció, infringió,incumplio las normas, resultado... No hizo lo bueno, esto es igual a pecado ¿PECADO? sí, la Biblia llama a la desobediencia pecado, así de claro.
David tenia claro esto y en el Salmo 66:18. Lo expresa "Si observo iniquidad en mi corazón, el Señor no me escuchará".

El mayor estorbo para nuestras oraciones es el (PECADO) que llevamos dentro de sí.
No hay "PECADO VENIAL" o faltas pequeñas o leves. Toda falta pequeña o leve va en contra los mandamientos de Dios. Y si incurrimos en ellas de manera continua estamos incurriendo en pecado. Resultado final, nuestras oraciones no serán escuchadas.

Isa.59:2, "Pero vuestras iniquidades han hecho separación entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados le han hecho esconder su rostro de vosotros para no escucharos" .

Bendiciones


LA ORACION QUE PREVALECE




“La oración del justo es poderosa y eficaz” Santiago 5:16

Hay dos clases de medios que son indispensables al recibir poder espiritual, el uno para influenciar a los hombres y el otro para influenciar a Dios. La verdad es empleada para influenciar al hombre, y la oración para mover a Dios. Cuando yo hablo del mover a Dios no quiero decir que la mente del Señor pueda ser cambiada por la oración, o que su carácter o su actitud cambien. Pero la oración produce tal cambio en nosotros y establece tales condiciones que sería inconsistencia de parte de Dios si no nos respondiera o no obrara a nuestro favor.

cuando un pecador se arrepiente este acto suyo hace pertinente que Dios lo perdone. Dios siempre ha estado listo a perdonarlo bajo tal condición, por lo tanto cuando el pecador cambia su actitud hacia Él, el Señor no necesita cambiar para perdonarlo. De igual manera cuando los creyentes oran eficazmente, el cambio producido en ellos hace que sea pertinente que el Señor los escuche. Él siempre ha estado dispuesto a derramar la bendición del Espíritu Santo sobre ellos bajo la condición de que su sentir y su oración sean correctos.

La oración es un eslabón esencial en la cadena de causas que conducen al poder espiritual, tanto como lo es la verdad. La oración que prevalece es la oración que obtiene la bendición que busca, la que efectivamente mueve la mano de Dios. Algunos buscan la verdad con mucho celo, pero hacen poco énfasis en la oración y no obstante se preguntan por qué logran tan poco éxito. Pasan por alto el hecho de que la verdad jamás producirá efecto por sí sola, sin el Espíritu de Dios, y que el Espíritu Santo nos es dado en respuesta a la oración ferviente.

A veces ocurre que los más comprometidos en emplear la verdad no son los más comprometidos en la oración. Esto siempre es triste porque a menos que tengan el espíritu de oración, la verdad por sí sola no hará más que sumir a los hombres en la impenitencia. Otros cometen el error opuesto. No es que hagan énfasis excesivo en la oración, pero subestiman el hecho de que la oración debe ser permanente por sí misma, y por ende no logran nada. El Señor siempre obra por el poder del Espíritu Santo a través de la verdad de su Palabra. Esperar que el Espíritu obre sin el empleo de la verdad es tentar a Dios.

Señor Jesús, si hubo alguna vez alguien perseverante en la oración, fuiste Tú. Ven a mi lado con tu verdad y tu Espíritu y enséñame lo que significa orar. Moldea de nuevo mi vida a través de la oración y abre la puerta del poder de lo alto como lo hiciste en el día de Pentecostés. Amén.

Charles Finney

GUIA DE ORACION USANDO EL PADRE NUESTRO

Jesús nos dejó registrada en su Palabra una hermosa oración "El Padre Nuestro", en ella están todos los ingredientes para orar como a Dios le agrada, la podemos usar como guía para hacer nuestras oraciones. Tenga en cuenta cada nuevo de los puntos tratados y haga de su tiempo de oración el mejor tiempo del dia. Dios los bendiga

I.- "Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre"

A.- Agradezca a Dios porque puede llamarle Padre, porque usted es parte de su familia a través de la sangre de Cristo.
B.- Santifique los nombres de Dios que corresponden a los cinco beneficios del Nuevo Pacto y haga sus declaraciones de fe.

........Beneficio............. Nombre............... Significado
.............Pecado.......... Jehová-tsidkenu .........El Señor es mi justicia
....................................Jehová-m'kaddesh.......El Señor que santifica

............Espíritu ..........Jehová-salom..............El Señor es paz
....................................Jehová-sama ...............El Señor está allí

............Salud.............. Jehová-rapha .............El Señor sana

............Provisión....... Jehová-jireh ...............Dios proveerá

.............Seguridad..... Jehová-nisi ................El Señor mi estandarte
....................................Jehová-rohi................El Señor mi pastor

II.- "Venga tu reino. Hágase tu voluntad"
Dígale a Dios que anhela que su voluntad se cumplida en:

A.- Usted mismos
B.- Su familia (cónyuge, hijos, otros miembros de la familia"
C.- Su iglesia (pastor, líderes, personas fieles, cosecha)
D.- País (líderes políticos y espirituales de la ciudad, estado o provincia, un país específico)

III.- "El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy"

A.- Manténgase en la voluntad de Dios (vida de oración, iglesia, habitos de trabajo, obediencia en diezmos y ofrendas)
B.- Crea que es la voluntad de Dios suplir su necesidad
C.- Sea específico en la oración
D.- Sea tenaz.

IV.- "Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores".

A.- Pida a Dios que lo perdone.
B.- Perdona y libere a otros.
C.- Disponga su vluntad para perdonar a quienes pequen contra usted.

V.- "No nos metas en tentación, más líbranos del mal."

A.- Póngase toda la armadura de Dios, el Señor Jesucristo
1.- Ciña sus lomos con la verdad
2.- Coraza de Justicia
3.- Pies calzados con la preparación (disposición) del esvangelio de la paz.
4.- Escudo de la fe
5.- Yelmo de la salvación.
6.- Espada del Espíritu que es la Palabra de Dios
7.- Orando siempre en el Espíritu

B.- Ore para levantar un cerco de protección (El Señor es su refugio, su fortaleza, su Dios; en Él confiará)
1.- Porque usted ha hecho del Señor su morada
2.- Porque le ha dado a él su amor
3..- Porque ha conocido su mombre

VI.- "Porque tuyo es el reino y el poder y la gloria, por todos los siglos"
Vuelva a alabar a Dios.
¿LUJO O NECESIDAD?


Por L. Sanny.
El valor de una experiencia de oración no está en lo que sentimos durante ella, sino en los cambios que produce en nosotros cuando volvemos a las actividades de la vida cotidiana. Resulta muy fácil para el líder orar por los demás, pero... ¿examinar con detalle su vida frente al Señor...?


Cómo pasar un día completo en oración

La abundancia de actividades que reclaman nuestra atención nos lleva a muchos de nosotros a considerar la oración más bien un lujo que una necesidad. ¡Cuánto más, si pensamos invertir todo un día para la oración!

La Biblia nos da tres pistas en cuanto a la práctica de la oración personal. En primer lugar encontramos el mandamiento a «orar sin cesar», que es el espíritu de la oración. Por medio de esta práctica podemos mantenernos tan atentos al Señor que logramos elevar nuestros corazones a él, por medio de peticiones o alabanzas, a lo largo de todo el día.

También encontramos casos de un momento matinal, ejemplificado en la vida de David (Sal 5.3), Daniel (Dn 6.10) y el Señor Jesús (Mr 1.35). Para aquel cristiano en crecimiento hacia una vida saludable este momento de meditación en la Palabra y oración es indispensable.

La Biblia también nos presenta ejemplos de personas que se aislaron en un tiempo extenso de oración. Jesús pasó noches enteras orando. Nehemías se apartó por «algunos días» luego de oír acerca del estado de Jerusalén. En tres oportunidades diferentes Moisés pasó cuarenta días y cuarenta noches a solas con el Señor. El día de oración pertenece a esta última categoría.

Cómo lograr un día de oración

Una vez que ha decidido apartar un día, o parte de él, para dedicarse a la oración, prepare algo de comida y diríjase al lugar escogido. Este debe ser un lugar donde puede estar solo, lejos de las distracciones. Quizás alguna plaza tranquila cercana a su hogar, o el mismo jardín de su casa. Un lugar al aire libre es muy bueno, pero que no se convierta en distracción para el verdadero propósito de su salida. Si encuentra que su entorno lo distrae tome un tiempo para leer Salmo 104 y medite acerca de las maravillas de la creación de Dios. Si no dispone de un lugar al aire libre procure algún otro donde consiga estar tranquilo.

Lleve consigo la Biblia, una libreta de notas y un lapicero, un himnario y algún libro devocional. Yo casi siempre escojo algunos de los libros de E. M. Bounds o Andrew Murray. Durante el día intentaré leer algún capítulo que me desafíe en la vida de oración. Aun cuando usted disponga de todo el día, es bueno que aproveche bien su tiempo. Comience de inmediato, con un claro propósito en mente. Divida el día en tres partes: 1) esperar en el Señor, 2) orar por otros, y 3) orar por usted mismo.

Esperar en el Señor

Es importante que no se apure en este espacio. Perderá el propósito del ejercicio si está pendiente de vivir alguna experiencia mística. Simplemente busque al Señor, espere en él. Isaías 40.31 afirma que aquellos que esperan en Jehová renovarán sus fuerzas. El Salmo 27.14 es solamente uno de los muchos versículos que mencionan la práctica de esperar en él. Del mismo modo lo expresa el salmista: «En Dios solamente espera mi alma, porque de él viene mi esperanza» (Sal 62.5).

Esperar en Dios no es más que tomar cuenta de su presencia. Lea un pasaje tal como Salmo 139, y concentre su atención en la presencia de Dios que cada versículo revela. Maravíllese en la imposibilidad de estar en algún lugar del universo que esté más allá de su alcance. Con frecuencia nos sentiremos como Jacob, que exclamó: «Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía» (Gn 28.16).

Espere, también, el proceso purificador de parte del Señor. Los últimos dos versículos del Salmo 139 lo conducen en esta dirección. Pídale al Señor que examine su corazón, tal como sugiere esta porción. El examen de nuestros corazones puede convertirse en una introspección morbosa, o provocar pensamientos exageradamente negativos que el enemigo podría utilizar para desmoralizarnos. Si el que examina es el Espíritu, sin embargo, él traerá a la luz aquellos elementos que deben ser confesados y limpiados. Manténgase firme en la declaración de 1 Juan 1.9 y reclame la fidelidad de Dios para perdonar cualquier pecado o irregularidad que usted confiese.

Si ha pecado contra alguna persona, anótelo para luego buscar la forma de restaurar la relación. Si no inicia esa búsqueda, encontrará que el resto del día se sentirá bloqueado. El Señor no le hablará si usted no está dispuesto a resolver el asunto pendiente ni bien la oportunidad se le presente. Mientras espera en el Señor pídale poder de concentración. Discipline su imaginación para no perderse en sus pensamientos.

Luego de esto, disponga su corazón para adorar al Señor. Los salmos 103, 111 y 145 son preciosas porciones que estimulan la adoración hacia Dios por la grandeza de sus obras. De hecho, la mayoría de los salmos son oraciones. También puede utilizar el libro de Apocalipsis —precisamente los capítulos 4 y 5— para estimular su adoración al Señor. ¡No existe mejor forma de orar que con la Escritura en la mano!

Si lleva consigo un himnario, puede cantarle al Señor. Algunos de los himnos expresan maravillosos sentimientos con un arte que nosotros no poseemos. Quizás, no canta bien, pero puede «aclamar con júbilo al Señor». Eso seguramente él lo disfrutará. Esto lo conducirá naturalmente hacia la gratitud. Reflexione sobre las obras preciosas de Dios a favor suyo y agradézcale por ellas: por su salvación y las bendiciones espirituales recibidas, por su familia y amigos, por las oportunidades que le ha brindado. Avance más allá de aquello por lo que da gracias cada día.

Ore por otros

Este es el espacio indicado para oraciones tranquilas y detalladas a favor de otros y que usualmente no eleva porque no encuentra tiempo para ellas. Cubra diferentes partes del mundo orando por las personas de distintos países. Utilice las peticiones de las cartas de misioneros, o algún libro sobre las diferentes etnias del mundo. Ore por fortaleza espiritual, valentía, integridad física, discernimiento mental, etcétera. Imagínese a sí mismo en estas situaciones y ore según las sensaciones que le produce este ejercicio.

En segundo lugar, puede buscar algunas de las oraciones de la Palabra. Convierta en suyas las oraciones que Pablo realizó por otros en el primer capítulo de Filipenses y Colosenses, y los capítulos 1 y 3 de Efesios. Esto le permitirá avanzar más allá de la típica oración: «Señor, bendice a tal y tal persona».

En tercer lugar, puede pedirle al Señor que provea a otros lo mismo que usted pide para su propia vida. Exprese el deseo de que Dios les conceda a ellos aquellos sueños que atesora en su propio corazón. Si se siente motivado a orar algún versículo en particular en relación a una persona, quizás deba anotar esto en su libreta de modo que en el futuro pueda orar en la misma dirección. Más adelante podrá convertir estas anotaciones en acciones de gracias cuando vea que el Señor contestó a sus peticiones.

Ore por usted mismo

La tercera parte de este día debe abarcar oraciones a favor de usted mismo. Si se encuentra frente a una decisión importante quizás deba realizar esta oración antes de orar por los demás. Una vez más, permita que sus oraciones se ajusten al Salmo 119.18. Medite sobre las Escrituras que ha memorizado o las promesas que ha reclamado de la Palabra. Leer un libro entero de la Biblia, en voz alta, también es un buen ejercicio en este momento. Considere cómo se aplica esta palabra a su vida.

«Señor, ¿qué piensas de mi vida?» debe ser la actitud que dirija esta parte del día. Tome tiempo para meditar en los objetivos que persigue y mídalos a la luz de lo que entiende es la voluntad del Señor para su vida. «Mi comida —declaró Jesús—, es hacer la voluntad de aquel que me envió y llevar acabo su obra» (Jn 4.34). ¿Desea usted, más que cualquier otra cosa, cumplir la voluntad de Dios? ¿Puede afirmar que es lo más anhelado en su vida?

Luego tome un tiempo para meditar en sus actividades —lo que acostumbra hacer— en el contexto de sus objetivos. Es posible que el Señor le hable acerca de reordenar sus horarios, descartando algunas actividades que son buenas pero no necesariamente las mejores, o algunas que realmente son un impedimento para que siga creciendo. Quizás se convenza de que debe modificar, por ejemplo, la forma en que invierte sus fines de semana, o el tiempo que pasa con su familia.

Mientras ora tome nota de sus pensamientos acerca de sus actividades y el uso de su tiempo para que pueda implementar una mejor agenda. Quizás el Señor traiga a mente que debe preparar con más diligencia su clase de escuela dominical o que debe visitar a alguna persona. Quizás el Señor ponga sobre su corazón realizar cierta actividad con otra persona. Tome nota de cada una de estas ideas.

Durante esta parte del día medite en cualquier problema que está enfrentando y busque el consejo de Dios sobre el asunto. Resulta útil levantar una lista de los factores que influyen sobre estos problemas o decisiones. Ore por estos factores y busque la guía de la Palabra para ellos. Quizás el Señor lo lleve a una promesa o un pasaje que ya ha considerado durante el día.

Al terminar este tiempo de oración es posible que haya llegado a algunas convicciones y conclusiones concretas. Siempre debe ser el objetivo de un día de oración arribar a conclusiones y decisiones con respecto al futuro. No obstante, no se desanime si esto no ocurre. Quizás no sea aún el momento en que Dios le responda definitivamente sobre el problema o el desafió que enfrenta. Es posible que descubra que su verdadera necesidad no era una solución a su problema sino un mayor conocimiento de Dios mismo.

Al buscar promesas que puede reclamar no necesita hojear su biblia en busca de descubrir alguna nueva y asombrosa. Simplemente comience con las promesas que ya conoce. Medite en las que el Señor ya le ha dado en momentos pasados de la vida. La Palabra está repleta de ellas. Quizás desee marcar en su biblia las promesas puntuales que el Señor le da en estos periodos de oración, y anote en el margen la fecha y alguna palabra clave sobre ella.

Es importante que las actividades que realice durante ese día sean muy variadas. Ore por un rato, lea por otro rato, y camine un poco por otro rato más. Un amigo mío pasea por su habitación mientras ora. En lugar de acalambrarse en un solo lugar, camine y estírese un poco.

A medida que surgen otros asuntos en su mente simplemente conviértalos en motivos de oración. Si se trata de algún tema que no debe olvidar, escríbalo en su libreta de anotaciones. ¿Ha observado cuántos elementos dispersan su mente cuando está sentado en un culto de la iglesia? También, durante el día de oración, aquellos asuntos pendientes o que se le han olvidado distraerán su mente. Anótelos, ore por ellos y planifique la manera de ocuparse en ellos. No se esfuerce en reprimir estos pensamientos; de lo contrario, lo atormentarán a lo largo del día.

Al final del día intente resumir en su libreta de notas aquellos asuntos sobre los cuales Dios le ha hablado. Estos datos serán una referencia para el futuro.

Dos preguntas


El resultado del día que ha pasado en oración debería responder a las dos preguntas que Pablo le hizo al Señor, camino a Damasco (Hch 22.6–10). La primera pregunta fue: «Señor, ¿quién eres?» Usted estará buscando la forma de conocerlo, de averiguar quién es. La segunda pregunta de Pablo fue: «¿Qué debo hacer, Señor?» La respuesta del Señor fue en términos específicos. También para usted esta pregunta debe ser respondida o reconfirmada a lo largo del día mientras, sin apuros, descubre la voluntad de Dios para su vida.

No piense que al final del día debe poseer algún nuevo descubrimiento o una experiencia extraordinaria. Espere en el Señor y exponga su vida a la luz de la Palabra. Buscar una nueva experiencia o un nuevo descubrimiento solamente servirá para distraerlo.

Por supuesto, es posible que experimente algo fuera de lo común, pero cuide que esto tampoco se convierta en distracción. La prueba del valor de ese día no está en los sentimientos que han resultado de él, sino en su influencia en nuestras vidas en los días posteriores. Si se ha expuesto abiertamente a la Palabra de Dios y ha estado en contacto con el Señor, créame, su vida cotidiana resultará afectada. Ese es el objetivo al que estamos apuntando.

Los días de oración no ocurren espontáneamente. Además de los intentos de Satanás por frenar nuestra vida de oración, el mundo a nuestro alrededor ofrece muchas alternativas para llenar nuestro tiempo. Por esto, debemos decidir crear el espacio para esta actividad. Planifique con anticipación, el primer día de cada mes, o un día cada tres meses, o lo que funcione para su situación personal. No se demore. Cuando termine el primer día de oración, quizás usted se pregunte «¿Por qué no hice esto antes?»

Se tomó del libro «Deepening Your Ministry Through Prayer and Personal Growth» © 1996, publicado por Christianity Today International. Se usa con permiso. La traducción al español es propiedad de Desarrollo Cristiano Internacional, ©2003-2009 todos los derechos reservados. Publicado en Apuntes Pastorales, Volumen XXIV – Número 4.

PAUL WASHER ENSEÑANDO A ORAR:




LAS ORACIONES DEL SEÑOR JESUS(JUAN
12:27-28; MATEO 26:39-46)

Las oraciones de nuestro Señor eran perfectas, y siempre tocaban la llave de la oración.
Cuando se rehusó a recibir a los griegos que lo buscaban, dijo: “Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré?” (Jn 12:27). El revertió el asunto cuidadosamente y pensó: “¿Qué diré? Padre, sálvame de esta hora”. No, El sabía que no podía orar de esa forma.
El lo reconoció y por eso añade: “Mas para esto he llegado a esta hora” (v. 27); por lo tanto oró: “Padre, glorifica Tu nombre”. Esta oración tuvo una respuesta inmediata. “Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez” (v. 28). Si esta fue la forma en que el Hijo de Dios, como el Hijo del Hombre, oró a Dios mientras estaba en la tierra, ¿cómo entonces nos atrevemos en el impulso del momento a abrir nuestros labios para hacer oraciones apresuradas? Es esencial que descubramos la llave de la oración.
Esa noche en el huerto de Getsemaní nuestro Señor Jesús estaba triste hasta la muerte. ¿Cómo oró en tales circunstancias? Dijo: “Padre Mío, si es posible, pase de Mí esta copa; pero no sea como Yo quiero, sino como Tú” (Mt. 26:39). El poseía la llave de la oración.
No le temía a la muerte, y aunque tenía libertad de hacer Su propia voluntad, escogió no hacer su propia voluntad; El prefirió hacer la voluntad de Su Padre. Así que oró por segunda vez: “Padre mío, si no puede pasar de Mí esta copa sin que Yo la beba, hágase Tu voluntad” (v. 42). Luego oró por tercera vez diciendo las mismas palabras (v. 44).
Cuando tuvo la certeza de cuál era la voluntad de Su Padre, dijo a Sus discípulos: “La hora está cerca …Levantaos, vamos” (vs. 45-46). Si nuestro Señor como un hombre sobre la tierra supo usar muy bien la llave de la oración y se negó a Sí mismo a fin de procurar la voluntad de Dios, ¿cómo podemos nosotros pronunciar negligentemente unas cuantas palabras en oración y pensar que ya podemos discernir la voluntad de Dios?


APRENDE A ORAR
Segunda parte

Aquellos de nosotros que oramos en público debiéramos esforzarnos diligentemente por ser vistos de Dios en secreto mientras los hombres nos oyen en público. Y estoy seguro de que oramos con mucho más poder y eficacia cuando estamos rodeados como por una gran nube, encerrados en el lugar secreto del Altísimo, que cuando estamos orando en voz alta en la asamblea pública del pueblo de Dios. Lo mismo es cierto para todo creyente. No está bien orar en una reunión con la intención de impresionar a alguien importante o pensando en las personas que están presente. El trono de Dios no es lugar para mostrar nuestras habilidades. Un mal aun mayor es usar la oración pública para acusar a otras personas. Con frecuencia he oído insinuaciones hechas por medio de oraciones. Lamento decir que hasta he oído afirmaciones tan críticas y ofensivas que he sentido dolor en el corazón. Tal procedimiento es censurable e irreverente. Ni siquiera debemos usar las reuniones de oración para rectificar los errores doctrinales, enseñar verdades bíblicas, señalar los errores de ciertos hermanos o acusarlos delante de Dios. Creo que deberíamos orar seriamente por todas estas cosas, pero no como una especie de predicación indirecta y reprensión por medio de la oración. Convertir la oración en una oportunidad para señalar las faltas de otros es un proceder propio del acusador de los hermanos. Nuestra oración debe ser “delante de Dios” para que sea una oración aceptable. Si pudiéramos aislar nuestros ojos, nuestros recuerdos y pensamientos de la presencia de los demás, estaremos realmente orando en presencia de Dios, y eso se puede hacer en público si Dios nos da la gracia. Nuestra oración debe ser: “Señor, abre mis labios, y publicará mi boca tu alabanza” (Salmo 51.15). La oración delante de Dios puede también ofrecerse en privado, aunque temo que la verdadera oración con frecuencia no se realiza tampoco allí. Tal vez la siguiente escena le resulta familiar. Está orando en privado y se encuentra repitiendo palabras espirituales mientras su corazón divaga. Muchos hemos descubierto que nuestras oraciones se han convertido en un hábito, con el resultado de que hablamos tanto delante de las paredes de la habitación como delante de Dios. No nos hemos percatado de su presencia, no le hemos hablado clara y directamente a él. Es posible que estemos cumpliendo la enseñanza del Salvador en cuanto a cerrar la puerta para orar en privado, y aun así descubrir que hemos estado orando principalmente en nuestra propia presencia mientras que Dios ha estado lejos de nuestra alma. Es deplorable hablar piadosamente para sí mismo. “Derramo mi alma dentro de mí”, dice David (Salmo 42.4). No se obtiene gran cosa al derramar el alma dentro de sí mismo, orando para nuestro propio corazón. No se logrará vaciarse a sí mismo ni llenarse de Dios. Solamente revuelve lo que más valdría haber dejado como escoria en el fondo. Mucho mejor es seguir el curso prescrito en el precepto santo: “Derramad delante de él vuestro corazón” (Salmo 62.8). Eleve sus oraciones hacia arriba y permita que se derramen completamente delante de Dios, dejando lugar en su corazón para algo divino y mucho mejor. Derramar el alma dentro de sí mismo no lleva a nada, sin embargo muchas veces eso es a lo que se limita nuestra oración, a una recapitulación personal de deseos sin destello alguno de las provisión divina, un lamento de debilidad sin un atisbo de fuerza, una conciencia de nulidad sin sumergirse en la total suficiencia de Dios.
APRENDER A ORAR
"Primera parte"
Y le dijo Jehová: Yo he oído tu oración y tu ruego que has hecho en mi presencia.” El lugar para orar es sin lugar a dudas la presencia del Señor.

Pero debemos cuidar que el lugar donde oramos sea santificado y reverentemente presentado ante Dios. No siempre se encuentra un lugar así. El fariseo subió al templo a orar (Lucas 18.10), sin embargo, evidentemente, no oró “en la presencia de Dios”. Incluso en el templo, el fariseo no encontró el lugar deseado. Oró en base a su propia estima, pero el hecho de que dejó el templo sin ser justificado era evidencia de que o bien no había orado en absoluto, o que no había orado en la presencia de Dios. Buscar el santuario que la iglesia considera más famoso, estar parado al lado del pequeño cerro llamado Calvario y orar allí, ir al monte de los Olivos y arrodillarse en Getsemaní, no necesariamente nos pone en la presencia de Dios. Podemos estar en el centro mismo de la reunión de oración y no estar “delante de Dios”. Orar en la presencia de Dios es un asunto más espiritual que el mero hecho de mirar hacia el este o hacia el oeste, o ponerse de rodillas o entrar en paredes consagradas durante siglos. Y no es tan fácil (en realidad es algo que no se puede hacer si no es por el poder del Espíritu Santo), penetrar hasta dentro del velo” (Hebreos 6.19) y estar de pie frente al trono de Dios, consciente y realmente en presencia del Invisible, cumpliendo el mandato de derramar delante de él nuestro corazón (Salmo 62.8). “Delante de él” es el lugar para desahogar el corazón, ¡y bendita la persona que lo encuentra!Este lugar “delante de Dios” puede encontrarse en la oración pública. La oración de Salomón fue ofrecida en medio de una gran multitud. Los sacerdotes estaban en sus lugares, y los levitas se mantuvieron donde les correspondía. La gente estaba reunida y todos los ejércitos de las tribus de Israel estaban en las calles de la ciudad santa cuando Salomón se arrodilló y clamó con toda su alma a su Dios. Es evidente que Salomón no oró para agradar a la gente ni para impresionarla con su lenguaje elocuente y maravillosa oratoria. Salomón estuvo inspirado para orar delante de Dios.

Nuestro legado cristiano

LA ORACIÓN, SECRETO DE LOS AVIVAMIENTOS
Charles Finney
Cerca de la aldea de New York Mills, había una fabrica de tejidos en el siglo 19. Una mañana dos operarios conversaban sobre el culto de la noche pasada. Un joven alto y atlético entró en la fabrica. Al ver los operarios tenían gran dificultad de trabajar. Al pasar el predicador cerca de unas muchachas que trabajaban en la fabrica una de ellas cayó al suelo llorando con una fuerte convicción. En unos minutos el avivamiento estaba en toda la fabrica.
Este es uno de os episodios de Carlos Finney. quien impulsó grandes avivamientos por toda la Unión Americana.
Finney nació en una familia que no conocía la fe. Era abogado. Entre los libros que tenía se encontraba una Biblia que compró debido a que hallaba muchas citas de esta en los libros de jurisprudencia. De ahí nació su interés en el culto de los creyentes.
En su autobiografía dice que empezó a asistir a los cultos de los creyentes y quedó sorprendido por que semana tras semana los creyentes oraban por lo mismo y testificaban que sus oraciones no habían sido escuchadas. Encontró en la Biblia la necesidad de pedir con fe y esto le hizo confirmar que la Biblia era verdadera y que los creyentes no recibían lo que pedían por que no tenían fe.
Cuenta Finney que un domingo de 1821 resolvió arreglar su situación con Dios. Había decidido encontrar la salvación de su alma. Quiso orar en su oficina pero no pudo a pesar de haber tapado el agujero de la cerradura. En esos últimos días se avergonzaba de que alguien lo encontrara leyendo la Biblia a pesar de que antes no era así.
Pasaron el lunes y martes sin poder orar y su corazón lo quemaba una necesidad tan grande y apremiante que se empezó a sentirse desesperado. El miércoles mientras iba a su oficina le fue revelado que Cristo había hecho todo el sacrificio por él y le dijo en su interior -lo aceptaré hoy o me esforzaré hasta morir-. Se dirigió al bosque para orar y prometió _Entregaré a Dios hoy mi corazón o no saldré de aquí_.Sin embargo, no pudo orar. Estaba tan desesperado que sintió que su corazón estaba muerto y Dios lo había abandonado. Sentía el paso de sus pecados tan infinito que empezó a desfallecer. Cuando intentaba orar se detenía pensando que alguien pudiera estar cerca y oírlo.
De repente le fue revelado que era su orgullo lo que lo detenía y gritó -¡Vaya! Un vil pecador como yo se vergüenza de que otro pecador como yo me encuentre de rodillas reconciliandome con mi Dios. Fue cuando empezó a orar sin saber cuánto tiempo y le prometió a Dios que si se convertía iba a predicar el Evangelio.
Al regresar sentía una paz tan grande que perdió el apetito. Toco una canción en el contrabajo como de constumbre que dice- mi corazón parecía derretirse, y solo podía llorar..._finalmente fue bautizado con el Espíritu Santo. Finney comentó que sintió como ondas eléctricas que lo pasaban de un lado a otro. como si fuera amor liquido. Dijo - ¡Moriré si estas ondas continúan pasando sobre mí! Señor no soporto más!.
En la noche el director del coro de la iglesia encontró en ese estado de llanto y gritos, y fue a llamar a un anciano de la iglesia y a un joven. El joven al ver lo que sucedía cayó de rodillas angustiando y clamando -¡Oren por mi!- Al día siguiente la gente no dejaba de comentar la conversión del abogado y se congregó en la iglesia para escuchar lo que había sucedido, a pesar de que no era un día de culto.
Poco tiempo después fue a visitar a sus padres. Su padre lo recibió en la puerta y le dijo -¿Como estas Carlos?- y Finney le respondió -Bien padre mío, tanto de cuerpo como de alma. Pero, papá, tú ya estás entrado en años; todos tus hijos ya son adultos y están casados; sin embargo, nunca oí a nadie orar en tu casa- su padre bajo la cabeza y comenzó a llorar diciendo -Es verdad, Carlos, entra y ora tú mismo.
Desde ese tiempo empezó un gran avivamiento que se extendió por los Estados Unidos de Norteamericana. Finney decía que el secreto de los avivamientos se encontraba en la oración.
De 1851 a 1866 fue director del colegio de Oberlin. Escribió libros entre los cuales los más conocidos son: "Autobiografía", "Discursos a los creyentes" y "Teología sintomática".
El domingo 16 de agosto de 1875 predicó su ultimo sermón. No asistió al culto de al noche, sin embargo al escuchar cantar a los creyentes expresó "Jesús, amante de mi alma, déjame volar a tu regazo", salió de su casa y cantó con ellos. Al amanecer, se durmió en la tierra, para despertar en la gloria de los cielos, pocos días antes de cumplir los 83 años.
Cedido por "Tiempos con Dios"

Clama a mí, y Yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. " Jeremías 33: 3


Clamar no es solo pedir, es algo más profundo
el salmista compara su clamor con el bramido
del siervo por las aguas.



Nelly

Yo Amo a los que me aman, y me hallan los que temprano me buscan. " Provervios 8:17


ES NESESARIO DEMOSTRARLE A DIOS QUE ES LO MAS IMPORTANTE DE NUESTRA VIDA, AL DARLE LAS PRIMICIAS DE NUESTRO TIEMPO CADA DIA.

"La oracion eficaz del justo puede mucho" Santiago 5:16

LA ORACION HACE POSIBLE, LO IMPOSIBLE
LA ORACION ES LA LLAVE EN MANOS DE LOS JUSTOS
LA ORACION ABRE EL ALMACEN DEL CIELO, DONDE ESTAN GUARDADAS TODAS LAS BENDICIONES .




nelly

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